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Puigdemont seguirá en Bélgica por “seguridad” y reta al Gobierno a aceptar los resultados del 21D

El president aclara que no ha ido a Bruselas a pedir asilo sino “para hacer evidente que hay un problema con Catalunya”

El presidente cesado de la Generalitat, Carles Puigdemont, ha anunciado que no está en Bruselas para pedir asilo político porque “no es una cuestión política de Bélgica”, sino que está en el país “para actuar con libertad y seguridad”. Y una vez aclarado este punto ha comentado que “la manera de expresarnos mejor sobre lo que pasa en Catalunya es viniendo a la capital de Europa”. Es por eso que el exjefe del Govern ha explicado que, sin tener la voluntad de “escapar de la justicia”, “tomamos las elecciones como reto democrático”, en referencia a los comicios del 21 de diciembre. Y que si esta decisión tiene como precio “ralentizar la construcción de la república”, es un precio “asumible”.

Puigdemont ha expuesto que “si nos hubiéramos quedado” en Catalunya, y hubiéramos dando “una cierta resistencia”, habría habido “una reacción de enorme violencia por parte del Gobierno”, pero “no quiero exponer a la población de Catalunya a otra jornada de violencia” como la del día del referéndum del 1-O, ha explicado. Y es que el president ha asegurado que “nadie ha abandonado el Govern y continuaremos nuestro trabajo”, pero de momento, “una parte del Gobierno hemos venido a Bruselas para hacer evidente que hay un problema con Catalunya”, mientras que en Catalunya, “otra parte del Govern y de la candidatura de JxSI seguirán como miembros legítimos del Govern”.

El president ha asegurado que “impedir el 155 es mantener fuerte y vivo el Govern legítimo de Catalunya”, al tiempo que ha querido dejar claro que “si el Estado ha querido hacer un plebiscito” con la convocatoria electoral, “lo asumimos”, porque “estamos de acuerdo con que es votando como se resuelven los problemas”. Pero ha reclamado un compromiso del Gobierno del Estado de que respetará lo que surja de las urnas y de que el proceso judicial al que se enfrentará él y otros 19 miembros del Ejecutivo acusados de rebelión, tendrá las garantías democráticas exigibles.

En este sentido, Puigdemont ha dejado la puerta abierta a que volver pero también ha comentado que es desde Bruselas desde donde de momento pueden cumplir mejor con la función propia del Govern y de la protección de sus libertades.

Pero con respecto a las elecciones autonómicas, ha insistido en que “las asumimos con todas nuestras fuerzas”, aunque inmediatamente ha retado al Gobierno a respetar los resultados de esos comicios. “Respetaremos el resultado de las elecciones del 21D como lo hemos hecho siempre sea cual sea el resultado ¿Hará el Estado español lo mismo?Quiero un compromiso claro por parte del Estado. Es imprescindible saberlo porque si no, habrá dos tipos de votantes en Catalunya, los de primera y segunda clase”, ha reclamado.

Sobre cuánto tiempo permanecerán en el país europeo, el dirigente ha respondido que “depende de las circunstancias”, porque “si hubiera la garantía inmediata de un trato justo”, de manera que “el Gobierno puede garantizarnos un juicio justo, con separación de poderes, como vemos en el resto de países europeos, volveremos inmediatamente”. Pero mientras estas condiciones no se den, el president y los consellers que le acompañan permanecerán en la capital belga, ha explicado.

Buena parte de su intervención, en la que se ha expresado en castellano, catalán y francés, la ha dedicado a arremeter contra un Estado que solo entiende el idioma de “la fuerza”, con una actitud “altamente agresiva” que según ha dicho se ve confirmada con la presentación de la querella por parte del fiscal general del Estado, una “querella política” que, de prosperar y declararles culpables de los cargos que les imputan, podrían suponer hasta 500 años de cárcel, ha alertado.

“Si nos hubiéramos quedado” en Catalunya, y hubiéramos dando “una cierta resistencia”, habría habido “una reacción de enorme violencia por parte del Gobierno” ”

Frente a estas injusticias, el expresidente catalán ha reclamado al Europa “que reaccione”, porque “el caso de Catalunya es el caso de los valores sobre los que se fundamenta Europa”, y “tenemos delante un Estado que sólo entiende la razón de la fuerza”, ha insistido. “Si el Estado quiere hacer su proyecto desde la violencia, será su decisión, pero no nos puede arrastrar cuando el proceso soberanista lo ha rechazado” desde su inicio, ha enfatizado.

Es precisamente esta voluntad de elevar la voz internacionalmente sobre la cuestión catalana y la querella de la Fiscalía lo que le ha llevado a él y a los otros siete exconsellers a hacer este desplazamiento con fecha de inicio pero sin una fecha fija de regreso al “corazón de Europa”. En este sentido, Puigdemont ha desvelado que la decisión de hacer este viaje fue adoptada el viernes por la noche, tras la declaración de independencia, y “porque siempre la paz y el diálogo ha sido prioridad del Gobierno de Catalunya”.

En este sentido, ha comentado que “todas las decisiones siguen esta línea y son coherentes con el valor de la paz y la neutralidad de las administraciones públicas”. Así, el expresident ha explicado que, si bien su Govern tiene intención de mantener viva la “disputa por la hegemonía” frente al Gobierno del Estado, con este gesto ha “preferido garantizar que no habrá violencia”. “El Govern dijo que no obligaría a los funcionarios a tomar partido”, ha recordado, de manera que “si esta actitud tiene como precio ralentizar la construcción de la república”, es un precio “asumible”, según ha considerado, porque también representará un “acto de coherencia que demuestra que el de Catalunya será un Estado diferente”.

Puigdemont ha comparecido desde el club de prensa de Bruselas, después de que el ejecutivo belga le haya negado un espacio en el Residence Palace, un espacio propiedad del Estado belga reconvertido en Centro Internacional de Prensa que alquila salas para actos privados.

El anuncio del expresident llega después de haberse entrevistado con varios dirigentes flamencos favorables a la autodeterminación, como los de la Alianza Libre Europea, coalición que defienden el derecho a la autodeterminación de los pueblos. Pero sobre todo después de haber contratado los servicios del abogado belga especialista en derechos humanos, Paul Bekaert, que lleva 30 años defendiendo a etarras que han buscado refugio en el país. Pese a todo, Bekaert, se mostraba más bien pesimista, en declaraciones a La Vanguardia, sobre las posibilidades de que Bélgica conceda asilo político a su cliente, puesto que sólo en casos excepcionales, en caso de riesgo de persecución, la legislación belga permite ofrecer protección a ciudadanos de la Unión Europea.

“Si hubiera la garantía inmediata de un trato justo”, de manera que “el Gobierno puede garantizarnos un juicio justo, con separación de poderes, como vemos en el resto de países europeos, volveremos inmediatamente

El expresident lleva al menos desde este lunes en la capital belga con la intención de dar un paso más en la internacionalización del proceso soberanista después de que la Fiscalía General del Estado haya presentado una querella contra él y contra su gobierno en pleno por los delitos de sedición, rebelión, malversación y delitos conexos, delitos que conllevarían una pena incluso superior a los 30 años de cárcel, y a los que el Ministerio Fiscal adjunta la pretensión de reclamar medidas cautelares como prisión preventiva y una fianza de 6,2 millones de euros.

Puigdemont se encuentra en Bélgica junto a otros miembros del Govern cesados el viernes en virtud del artículo 155 de la Constitución. Los exconsellers que acompañarían al exdirigente catalán serían Joaquim Forn (PDeCAT), Meritxell Borràs (PDeCAT), Antoni Comín (independiente), Dolors Bassa (ERC), Meritxell Serret (ERC), Lluís Puig y Gordi y Clara Ponsatí (independientes).

Combo de imágenes de Carles Puigdemont y los consellers destituidos que han viajado a Bélgica
Combo de imágenes de Carles Puigdemont y los consellers destituidos que han viajado a Bélgica (La Vanguardia)

La decisión de solicitar asilo en el país europeo puede desembocar no sólo en una crisis diplomática con España y la Unión Europea, a la vez que una crisis interna que pondría situar contra las cuerdas al Gobierno federal que lidera el liberal francófono Charles Michel. Por eso el Ejecutivo belga ha salido este mismo martes de su mutismo para mostrar su oposición a las pretensiones del presidente cesado: “Si declaras la independencia, es el momento de quedarte con tu gente”, ha declarado esta mañana el viceprimer ministro, el conservador flamenco Kris Peeters

 

Sorgente: LaVanguardia.com – Noticias, actualidad y última hora en Catalunya, España y el mundo

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