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Grecia: Una mujer joven está en la cárcel sin razón. #FreeIrianna – Free Collective

Una mujer joven está en la cárcel sin razón. Ella ha sido condenada sin pruebas por “unirse a una organización terrorista”.

Irianna es una mujer griega de 29 años, nacida y criada en un barrio de clase media de Atenas (Cholargos). Ha trabajado como profesora y es estudiante de doctorado en la Universidad de Atenas, además de ser profesora voluntaria de griego para jóvenes refugiados. Estudió Filología Griega, se especializó en Lingüística y realizó su tesis de maestría sobre el griego moderno como segunda lengua o lengua extranjera. Mientras era estudiante, se enamoró de Konstantinos, estudiante de ingeniería naval de la Universidad Técnica Nacional de Atenas (NTUA), a quien conocía desde sus años de escuela.

En general, Irianna tenía una vida bastante normal para una joven griega de 29 años de edad. Hasta el viernes pasado, cuando terminó en la cárcel condenada a trece años por “posesión de armas de fuego ilegales con la intención de distribuirlas para actividades delictivas” y por ser parte del mismo grupo terrorista que su novio había sido acusado y absuelto.
Su primer encuentro con las autoridades en 2011 fue cuando, a mitad de la noche, un equipo SWAT invadió el apartamento que su novio alquilaba – deteniendo a ambos mientras dormían. Mientras estuvo detenida, proporcionó voluntariamente huellas dactilares y una muestra de ADN y cooperó todo el tiempo con las autoridades. En menos de 24 horas la dejaron marchar.
El novio de Irianna se enfrentó a cargo

s por ser miembro de un grupo terrorista llamado “Conspiracy of Fire Cells” (CFC), un grupo anarquista conocido por varias acciones “anti-establishment”. Algunas de sus acciones incluyen bombas con cartas enviadas a las oficinas del FMI en París, pero después de un largo juicio que le causó un enorme daño psicológico y financiero a él y a su familia, fue declarado inocente por unanimidad por los jueces y el fiscal aceptó su inocencia.

Durante el juicio del novio de Irianna en 2013, un escuadrón antiterrorista detuvo a Irianna en una avenida central de los suburbios del norte de Atenas. La llevaron al Fiscal de Distrito, quien le informó de que le acusaban de pertenecer al mismo grupo terrorista que su novio había sido acusado y de que su ADN fue encontrado en algunas armas de fuego que la policía griega había encontrado un año y medio antes en el campus de NTUA en Atenas. Las armas de fuego nunca fueron usadas en ninguna actividad criminal y fueron encontradas por un testigo misterioso que ni siquiera apareció en la corte para ser interrogado mientras el servicio antiterrorista no fue capaz de localizarlo. El DA decidió dejarla ir otra vez. Tuvo que presentarse tres veces al mes en la sede de la policía y no se le permitió salir del país. Posteriormente, a la espera del juicio, la Junta de Jueces le permitió asistir a dos conferencias internacionales en España y Alemania con sus colegas académicos.
La nota de referencia deja claro que “ningún elemento la vincula con la organización de Conspiración de Células de Fuego”. Tampoco se demostró ninguna evidencia de participación en la organización tras los registros. Sin embargo, en su conclusión, la nota menciona “indicios serios de culpa” sin identificar suficientes pruebas, refiriéndose simplemente a la relación de Irianna con su pareja y no menciona ningún contacto o conocimiento con ninguna otra persona de los mencionados en la categoría de terrorismo.
Su juicio duró unos dos años. Durante ese período su novio fue encontrado irrevocablemente inocente. Irianna, por su parte, luchó para vivir una vida normal y para llegar a fin de mes mientras que la recesión en Grecia era cada vez más profunda. Mientras trabajaba a tiempo completo, concluyó su tesis de maestría y comenzó su doctorado. Tuvo la suerte de tener amigos y familiares que la apoyaron durante su lucha. Buscó la ayuda del científico aclamado en el campo de la DNA, Dr. George Fitsialos, un analista forense.
Cuando el científico pidió a las autoridades que la examinarán con una muestra de ADN, recibió una respuesta negativa con la excusa de que la muestra era tan pequeña que sólo era suficiente para una prueba y, por lo tanto, no se podía realizar una segunda prueba.

El Dr. Fitsialos comparó los resultados de la prueba realizada por la policía griega y los encontró extremadamente insuficientes, recalcando que en ningún caso el resultado podría ser definitivo. El abogado de Irianna, Theodoros Mantas, comparó la situación como si dos tarjetas de crédito tuvieran los mismos cuatro primeros dígitos y todo el resto fuera diferente. Aún así los jueces no estaban impresionados.

Cuando fue el turno de Irianna, declaró de manera enfática que no sólo no es miembro de ningún grupo terrorista sino que ni siquiera es anarquista. Y por supuesto ella nunca tuvo ninguna conexión con ningún tipo de armas de fuego que fue probada de la manera más científica por la investigación del Dr. Fitsialos. Aunque los testigos dejaron claro que Irianna nunca estuvo involucrada en ninguna acción política, partido u organización, la corte pensó lo contrario. Sus amigos y personas que vivieron el juicio, lo confirman.

En el sistema penal griego, el deber de los jueces es buscar la verdad, no importa cómo. Por esta razón, antes de que los jueces lleguen a un veredicto, toman en cuenta no sólo las pruebas, sino también el carácter, la vida del acusado y las circunstancias en las que ha actuado. En el caso de Irianna, aunque hay hechos innegables que demuestran su modo de vida pacífico, sus esfuerzos para lograr un estatus académico y la lucha por mantener una forma de vida normal durante el juicio, los jueces ignoraron todo esto. La encontraron culpable.
La evidencia más extrema de las dificultades judiciales experimentadas por los que asistieron al juicio fue la negativa por parte del tribunal de tomar en consideración el recurso que Irianna había llevado ante los tribunales por lo que la encarcelaron inmediatamente. El mismo mediodía después del juicio la trasladaron a la cárcel. Los jueces habían ignorado su apelación, y la enorme cantidad de casos anteriores similares. Es común, por ejemplo, en los casos de corrupción con millones de euros que las apelaciones sean aceptadas y los acusados liberados hasta el momento en que su apelación es revisada por el tribunal.
Por lo general, para el lector, tales historias terminan con un veredicto y en el mejor de los casos, el lector podría considerar con asombro y compasión la magnitud del castigo. La historia de Irianna no termina con el sonido del martillo del juez. Se lleva a cabo a través de la “hospitalidad” del departamento de cárceles con infraestructuras superpobladas y afectadas por la crisis del sistema penitenciario griego.
La lucha de Irianna continúa y ella todavía tiene a su lado a todos aquellos que la cuidan. A pesar de su historia, con una noción de tragedia griega, la joven pareja logró firmar un acuerdo de asociación civil al día siguiente del final del juicio, uniendo sus vidas mientras los muros de la prisión los separan.

Sorgente: Grecia: Una mujer joven está en la cárcel sin razón. #FreeIrianna – Free Collective

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