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Los venecianos huyen de Venecia | Sociedad Home | EL MUNDO

foto – Un cartel colgado del puente del Rialto denuncia la imposibilidad de vivir en Venecia. REUTERS

elmundo.es – Los venecianos huyen de Venecia.

  • MÒNICA BERNABÉ
  • Enviada especial Venecia

La ciudad de los canales pierde población al mismo ritmo que durante la peste de 1630. La nueva pandemia es la masificación turística.

¡En Venecia no hay quien viva!

«Sólo en una ocasión Venecia ha sufrido un descenso de población comparable al actual: fue durante la peste bubónica de 1630, tras la cual necesitó más de un siglo para recuperar el número de habitantes que tenía antes», dice el arqueólogo e historiador de arte italiano Salvatore Settis en su libro Si Venecia muere. El problema ahora es que es difícil saber si habrá una nueva recuperación como sucedió entonces.

En la farmacia Morelli, situada en el Campo de San Bartolomeo -a cuatro pasos del célebre puente de Rialto, tan visitado por los turistas-, han colocado un contador en el escaparate que indica el número de habitantes que vive en el centro histórico de Venecia. Actualizan los datos cada semana y siempre, irremediablemente, tienden a la baja.

Hace dos semanas el contador marcaba 54.926. Ése es el número de vecinos que vive actualmente en la mítica ciudad de los canales. Nada que ver con la población que tenía hace poco más de seis décadas, en 1951, cuando llegaba a 174.808 habitantes. Algunos lógicamente fallecieron, pero muchos otros cogieron sus bártulos y se fueron porque cada vez son más quienes piensan que en Venecia no hay quien viva.

Venecia recibe cada año 10 millones de turistas que pernoctan en la ciudad una media de dos o tres días. A ese número, hay que añadir aquéllos que visitan la localidad durante una única jornada y que suman unos quince millones más al año, según datos del consistorio. El resultado es que Venecia está siempre hasta los topes de turistas, con las consecuencias que eso comporta.

«Cierran una ferretería y te abren una tienda de máscaras», se queja Matteo Secchi, del grupo de ciudadanos Venessia.com, que batalla para evitar la despoblación de la ciudad. «¡El problema es que ya hay centenares de comercios de máscaras, no necesitamos más!», añade. Lo mismo ocurre con las panaderías. Para encontrar una, hay que recorrer casi media ciudad. Eso sí, en el camino hallas todo tipo de restaurantes y bares.

«Los niños no pueden jugar a pelota en las plazas porque están ocupadas por las terrazas de los bares», lamenta Michela Scibilia, de otro colectivo, We are here Venice, que también considera que «una Venecia sin habitantes no tendrá sentido ni tan siquiera para los turistas».

Hasta los jóvenes venecianos se están poniendo las pilas porque creen que se ha llegado a una situación límite. En junio, crearon la organización Generación 90 para que la avalancha de turistas no sepulte Venecia. «Aquí a las once de la noche ya está todo cerrado, a pesar de que Venecia es una ciudad universitaria. Sólo se piensa en el turismo», critica el portavoz de la asociación, Marco Caberlotto.

En lo que adultos y jóvenes coinciden es en denunciar que encontrar un lugar para vivir en Venecia se ha convertido en misión imposible. Antonio Guderzo, de la agencia inmobiliaria Grimaldi, en el centro histórico de la ciudad, explica que cuentan con ochenta apartamentos para alquilar a turistas por días o semanas.

Cuando se le pregunta si disponen de algún piso de arrendamiento de larga duración, se queda pensativo y al final responde: «Tenemos dos apartamentos. Uno de una habitación, cuyo alquiler es de 1.000 euros al mes. Y otro, de dos habitaciones, por 1.200». Pero aclara: «Vaya a la agencia inmobiliaria que vaya, encontrará la misma situación en todas partes».

Matteo Secchi confirma que ése el gran drama de la ciudad. «El propietario de una casa paga los mismos impuestos si la alquila a un veneciano que a un turista», explica.

«Lógicamente todo el mundo prefiere alquilar la casa a un turista porque así gana tres veces más». Eso sin contar los centenares de pisos turísticos que existen sin ningún tipo de control.

Reset Venezia, otro grupo ciudadano -colectivos de defensa de la ciudad no faltan-, ha contabilizado que la plataforma AirBnB ofrecía en octubre hasta 4.076 alquileres turísticos en el centro histórico de Venecia, cosa que supone un aumento del 35% respecto a hace catorce meses.

«Muchos de esos apartamentos los gestionan sociedades, que tienen a su cargo hasta ochenta casas», asegura Emanuele Dal Carlo, de Reset Venezia, que cree que todo se trata de pura especulación. Muchas viviendas pertenecen a venecianos, pero otras se encuentran en manos extranjeras.

A eso se debe añadir la infinidad de hoteles que hay en la ciudad. Todo está por las nubes porque la demanda turística parece no tener fin. El representante de Venessia.com relata que él tenía un hotel en el centro histórico hasta hace un año: «Pagaba diez mil euros de alquiler al mes por doce habitaciones, hasta que el propietario del inmueble incrementó el precio a doce mil euros», detalla.

«No me quedó más remedio que cerrar, porque ese alquiler resultaba inasumible», admite. Ahora Secchi se gana la vida trabajando por las noches como portero en un hotel.

No es el único caso. Giuliana Longo tiene una tienda de sombreros a pocos metros de la turística plaza de San Marcos, que su bisabuelo abrió allí en 1901. Cuatro generaciones de su familia trabajaron en esas cuatro paredes. «Cada vez que me han renovado el contrato de alquiler, me aumentaron el precio un 100%», declara. «Si lo vuelven a hacer, no podré continuar», confiesa.

El presidente de la Asociación Veneciana de Hoteleros, Claudio Scarpa, expone que la manutención de un inmueble en el centro histórico de Venecia es mucho más cara que la de uno en tierra firme. Pone un ejemplo: ¡«Cada inmueble debe tener su propia fosa séptica y los vecinos se tienen que encargar de vaciarla», precisa. «La administración debería ofrecer descuentos fiscales, ayudas para reparaciones e incentivos si alquilas a los residentes», opina.

De hecho, según Scarpa, la gran culpa de lo que está ocurriendo en Venecia es del propio Gobierno italiano. «Debería existir una legislación especial para Venecia porque es única en el mundo», afirma.

Única lo es, aunque réplicas han surgido por todas partes. Sin ir más lejos, hay 27 Venecias en Estados Unidos, según el historiador del arte Salvatore Settis. La primera se construyó en California en 1905. «Era una especie de ciudad-parque de diversión, y fue el precedente de Disneylandia, que se fundó en 1955», destaca el experto.

La exclusividad de la ciudad italiana se hace pagar al turista. Un paseo de media hora en góndola cuesta la friolera de 80 euros. Y el trayecto en vaporetto -las barcas a modo de autobús que recorren el Gran Canal-, siete. Para los venecianos, sólo vale un euro y medio.

«El Ayuntamiento ni tan siquiera dispone de un elenco de apartamentos turísticos», admite la vicealcaldesa de Venecia, Luciana Colle, que asegura que su formación -una lista cívica de centro derecha- está intentando hacer todo lo que puede para evitar los abusos en la ciudad, desde que llegó al consistorio en junio del año pasado. «Ya hemos verificado 200 apartamentos, y ninguno respetaba la normativa. Nuestro objetivo es revisar hasta 1.300», afirma.

Pero la vicealcaldesa recuerda que los propios venecianos son quienes están contribuyendo a esta situación porque, destaca, ellos son quienes destinan las viviendas al turismo. «Es un pez que se muerde la cola», insiste.

El Ayuntamiento de Venecia arrastra una deuda de 800 millones de euros, heredada del anterior gobierno municipal. La vicealcaldesa reconoce que esa losa tampoco ayuda a encontrar soluciones. En el centro histórico existen centenares de inmuebles públicos vacíos. Se podrían restaurar, pero se necesitan fondos.

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