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“La UE tiene que abrir todos los datos públicos desde el principio de los tiempos”

El responsable del portal de datos abiertos de la UE reivindica el potencial para convertirse en “el continente más rico del mundo en datos”

“La transparencia no es sólo abrir los datos, también es saber quién accede a ellos”

Esta semana Madrid se ha convertido oficialmente en la capital internacional de los datos abiertos al ser la anfitriona de la cuarta edición de la International Open Data Conference, la mayor conferencia a nivel mundial sobre las oportunidades de reutilización de datos públicos cuando estos son tratados y liberados en abierto.

La cultura de los datos abiertos va más allá de ser una mera obligación de transparencia para los gobiernos o un derecho de acceso a la información para los ciudadanos. El potencial macroeconómico del mercado directo de los datos abiertos de la Unión Europea se estima en 325.000 millones de euros, entre 2016 y 2020, según un estudio elaborado por Capgemini, empresa miembro del consorcio que ha desarrollado el portal de Open Data de la UE lanzado en 2015.

El responsable de esta iniciativa europea para escalar el potencial económico de los datos que comparten las administraciones públicas de los 27 es Dinand Tinholt, vicepresidente de Capgemini y experto en iniciativas de eGovernment. Durante su paso por Madrid, este holandés defensor a ultranza de que “todos los datos sean abiertos por defecto”, habla además de las otras caras del open data, donde se otorga al ciudadano el poder de decidir a qué información tiene acceso y quién accede a sus datos personales.

¿Cuáles han sido las motivaciones de la UE para abrir el portal común de datos abiertos?

Normalmente, para comparar datos de ciudades entre países, pero incluso en un mismo país, tienes que acudir a muchos portales distintos, donde te encuentras estándares técnicos muy diferentes. La pregunta era cómo lograr conectar todos esos datos.

El portal de datos de la UE nace con el objetivo de abrir todos los datos de todos los estados miembro y con los que hay acuerdos de cooperación, para hacer su acceso más sencillo a todos: gobiernos, empresas, ciudadanos, periodistas, ONG… Y no simplemente creando un portal gigante de datos, sino animando a los estados a que mantengan sus propios portales pero utilizando los mismos estándares.

¿Cómo ha sido la evolución de la UE en términos de apertura de datos en este último año?

Hay muchas iniciativas de apertura de datos, pero son sólo la punta del iceberg. Debería haber un fuerte empuje desde el ámbito de la política para abrir todos los datos que se tengan registrados de la historia, evitando aquellos que comprometan la seguridad o privacidad, claro.

Es lo que está haciendo Nueva York, que para finales de 2018 se ha propuesto liberar todos los datos de los que dispone desde el principio de los tiempos.

Parece que tiene una particular cruzada con la apertura de datos total, pero no sólo de los recientes y en tiempo real, sino para liberar los datos del pasado que están en los archivos públicos. ¿Cuál es la importancia de esta información histórica?

Poseer información del pasado nos da capacidad de análisis. Es lo que técnicamente se llama ‘back testing’ o análisis correlativo, el ‘qué pasa cuándo…’ y permite ver cómo funcionan las cosas.

Nos hace ser capaces de predecir tendencias, gestionar riesgos, ver dónde enfocar esfuerzos en protección, ayudas económicas, educación… Y esto es algo que sólo se puede hacer disponiendo de datos históricos.

El sector público es el que más esfuerzos está realizando en abrir datos, aunque sea por obligación. ¿Es el open data sólo una cuestión política?

No, hay que verlo desde todos los ángulos, incluyendo las oportunidades para los usuarios, las empresas, los periodistas… Para las propias ciudades y la ciudadanía. Lo importante desde la perspectiva europea es tener presente que hay muchos tipos distintos de potenciales usuarios de esos datos y asegurarnos de que todos se benefician de ello.

¿Son las leyes europeas actuales realmente ambiciosas en lo que respecta a open data?

La regulación y propuestas existentes sobre transparencia y acceso abierto están bien pero se necesita mucho más. Para obtener el máximo beneficio, hay que poner el objetivo en los microdatos, en la información más pequeña, obtenerla en tiempo real y que sea accesible a todos. Incluso mirando nuestro portal de datos, sigue siendo una pequeñísima parte.

Soy más partidario de ponernos el objetivo de que en torno a 2020, sea un requisito para el sector público abrir todos los datos desde principios de los tiempos, que cada papel o información que tenga que ver con gastos públicos del gobierno sea accesible.

Hasta ahora tengo la impresión de que sólo se ponen excusas sobre los costes que conllevaría este ejercicio de liberación total de datos. Excusas para no hacerlo. Establecería que los datos públicos fueran abiertos por defecto y que hubiera que dar razones muy concretas para demostrar que esos datos no son publicables.

El informe Creating value through open data da cifras como que este año el tamaño del mercado de los datos en la UE superará los 55.000 millones de euros y que para 2020 crecerá hasta los 75.700 millones.

Podemos convertirnos en el continente más rico del mundo desde el punto de vista de los datos con todos sus beneficios económicos. Pero para ello hay que liberar todos los datos. En estos momentos sólo un ínfimo porcentaje de datos está abierto, pero queremos alcanzar un Mercado Único Digital y obtener los beneficios económicos de ello.

¿Cuáles pueden identificarse como motores de crecimiento de este particular mercado de los datos?

Hay que diferenciar entre el potencial del mercado y el ‘depende de’. Depende de si se abren los datos, y depende de si los liberas pero no los refrescas y mantienes actualizados a posteriori, y por tanto ya no son reutilizables. Y por supuesto de la región y de su madurez con respecto al open data. Pero también es necesario que los potenciales usuarios estén al corriente, sepan que esa información está ahí y la usen.

La riqueza de este mercado no sólo se mide por la cantidad de beneficio que se puede sacar, sino en el ahorro de costes que se puede alcanzar, en términos de eficiencia.

Hablando de madurez en la adopción de la cultura de datos abiertos, durante el IOCD16 se ha hablado de otro reciente informe recién presentado, Open Data Maturity in Europe, en el que vemos que España ocupa un buen lugar.

España lo está haciendo muy bien pero no debe caer en la autocomplacencia, debe traducir su liderazgo en más ambición. Felicito a Pablo Soto por lo que están haciendo en el Ayuntamiento de Madrid, pero le animo a que sigan los pasos de Nueva York y creen una ley que se comprometa a liberar los datos desde el pasado hasta hoy.

¿Qué oportunidades puede aportar una sólida cultura de open data en el desarrollo de e-Gobiernos, otro de los objetivos de la Agenda Digital de la UE?

La relación entre datos abiertos y e-Gobierno no es total, hay ciertos puntos comunes pero influyen otras muchas variables. Es necesaria transparencia, pero la transparencia no es sólo abrir los datos, también es saber quién accede a esos datos. Por ejemplo en Estonia, cualquier ciudadano puede saber qué institución o trabajador del Estado ha consultado sus datos confidenciales, o puedes acceder a tus datos personales que tenga el gobierno. Eso no son datos abiertos, porque es información privada, pero sí es transparencia.

Hay un error muy común en muchos gobiernos que es trasladar todo lo que tiene en formato físico y hacer una página web. El e-Gobierno es eficiencia y simplificación. No tener que registrarte doblemente o presentar los mismos papeles ya presentados.

El mejor e-Gobierno es un gobierno automático, que no te obligue a hacer algo online cuando puede él mismo hacerlo automáticamente. Prohibiría a los estados pedir información que ya tiene y eso obligará a que el gobierno tenga que poner de su parte. Ahí vendrá el verdadero cambio.

Uno de los sectores que se busca impulsar dentro del plan europeo de un Mercado Único Digital es el del negocio con datos. ¿Cómo gestiona la UE el complejo equilibrio entre la apertura de datos en aras de la transparencia, el mercado de los datos y la protección de los mismos al ser información personal de los usuarios?

Un pilar muy importante ha de ser dar el control al usuario. Que pueda decidir que su información no se comparta entre instituciones. Cada persona tiene una perspectiva respecto a su privacidad, pero ha de tener el poder de elegir y que no sea un gobierno quien decida por él.

El problema de la sensibilidad sobre privacidad puede combatirse si consideramos la libertad de elección como el principio por defecto. Hay que dar a la gente poder de elección, elegir lleva a una mayor concienciación acerca de la privacidad y la concienciación se transforma en conocimiento.

Un caso reciente sobre elección es el de un Estado miembro, Alemania prohibiendo a Facebook compartir los datos de los usuarios de WhatsApp en su plataforma.

Deberíamos preguntarnos si prohibir es la solución. ¿Y qué pasa si yo como usuario quiero que WhatsApp comparta mi información con Facebook? Creo que la respuesta es dar poder de elección al usuario. Si queremos, establezcamos que la puerta está cerrada por defecto, protejamos al usuario por defecto, pero con la posibilidad de poder abrirla.

Sorgente: “La UE tiene que abrir todos los datos públicos desde el principio de los tiempos”

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